Raoul Vaneigem “El libro de los placeres”

 




Libro artesanal, encuadernación rústica.

Raoul Vaneigem “El libro de los placeres” $190
«Editado en 1979, hace cuarenta y tres años, El libro de los placeres no ha hecho más que ganar relevancia en un mundo que se hunde cada vez más en la inhumanidad. Nunca ha dejado de participar, aunque sea modestamente, en ese despertar de las conciencias que hoy enciende insurrecciones episódicas, permanentes e insólitas desde Chile a Tailandia.
Raoul Vaneigem (nacido en 1934) es un escritor y filósofo belga. Nació en Lessines (Hainaut, Bélgica). Después de estudiar filología románica en la Université Libre de Bruxelles (Universidad Libre de Bruselas) desde 1952 a 1956, participó en la Internacional Situacionista desde 1961 a 1970. Vaneigem y Guy Debord fueron los dos principales teóricos del movimiento situacionista. Aunque Debord era el pensador más disciplinado, fueron las consignas de Vaneigem las que frecuentemente se veían pintadas en las paredes de París durante el Mayo Francés de 1968. Su libro más famoso, y a la vez el que contiene las famosas consignas, es La revolución de todos los días (en francés el título era más elaborado: Traité de savoir-vivre à l'usage des jeunes générations). En su libro Le mouvement du libre-esprit aparece condensado buena parte de su pensamiento, el cual mantiene un correlato con el anarquismo individualista del siglo XIX. Después de abandonar el movimiento situacionista, Vaneigem escribió una serie de libros polémicos defendiendo la idea de un orden social libre y autorregulado. Usó varios pseudónimos, tales como "Julienne de Cherisy," "Robert Desessarts," "Jules-François Dupuis," "Tristan Hannaniel," "Anne de Launay," "Ratgeb," y "Michel Thorgal." Recientemente ha abogado por una nueva clase de huelga, en la cual los obreros de transporte y servicios proveen los servicios gratis negándose a cobrarlos. "Junto a Guy Debord, la voz de Raoul Vaneigem fue una de las más fuertes entre los situacionistas. Contrariamente al estilo polémico y político de Debord, la prosa de Vaneigem era más espiritual y poética.

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